¿UN AUTISTA?

El autismo es una enfermedad que provoca:

  • Falta de contacto con el entorno.
  • Movimientos corporales estereotipados.
  • Anomalías en la emisión, forma y contenido del lenguaje.
  • Marcada anormalidad en la comunicación no verbal.
  • Insistencia irracional en el seguimiento de rutinas.

En términos generales son comportamientos ligados a una falta de capacidad para interactuar con el entorno. Eso le lleva a carecer de empatía.

Hay un gran espectro en el autismo, que va de las personas totalmente aisladas y disfuncionales a personas aparentemente normales.

Por otro lado los autistas están especialmente dotados para las matemáticas, como lo apuntó la psicóloga Paola Bressan en un estudio. Los estudios también mostraron que aquellos con pensamientos menos empático eran mejores en el cálculo matemático.

La prevalencia de la estadística disfrazada de «ciencia», nos está llevando a un camino irremediable a tomar las peores decisiones políticas para la humanidad y la naturaleza.

La estadística es una herramienta que utiliza la ciencia, pero no es ciencia. Al igual que el científico utiliza una silla para sentarse, no la transforma en ciencia. La «ciencia» es un campo muy reducido del conocimiento, basado en un sencillo concepto. Las teorías deben poder ser demostradas experimentalmente.

Lo que queda fuera de estos límites no son más que opiniones, mejor o peor fundamentadas. Pero no son ciencia, aunque las diga un señor con bata blanca. Eso deja fuera a un montón de disciplinas, que no utilizan la experimentación como método, sea por imposibilidad o vagancia.

No en vano, los problemas actuales nacen de la contabilidad. Las primeras «civilizaciones» son agrarias, también son las primeras en desarrollar la contabilidad y la esclavitud.

Si parece extraño que las tres cosas vayan de la mano, no lo es tanto. La agricultura precisa mano de obra, la esclavitud la proporciona y la contabilidad la controla. Pero para todo ello florezca es necesario despojarse de empatía. También las guerras, son un subproducto de las civilizaciones agrarias, así como la superpoblación.

Si nos fijamos en las regiones con mayor sobrepoblación a lo largo de la historia, han sido siempre agrícolas. Y eso tiene una explicación. La lactancia en las tribus cazadoras es prolongada, de hasta 4 o 5 años.

La lactancia genera prolactina en las mujeres y eso regula su fertilidad. Las papillas de cereales por otro lado, permiten destetar a los nenes a los 6 meses, por lo que las civilizaciones agrícolas son unas 10 veces más fértiles que las cazadoras.

La agricultura es el principal transformador de el entorno natural, también de la eliminación de animales que puedan interferir en ella. Son los principales responsables de la eliminación de grandes rumiantes, la desertificación, alteración de la hidrografía y empobrecimiento de la vida fluvial. España es un buen ejemplo de ello, en especial Castilla, región principalmente cerealista.

Pese a que la responsabilidad de la desertificación se ha achacado a las pobres cabras, la realidad es que ha sido al revés. El monocultivo en ciclos de barbecho sin carga animal y por tanto sin aporte de abonos naturales, ha ido transformando las tierras fértiles en pedregales. Si no se mantiene el manto de pasto, las lluvias arrastran el sustrato a los ríos y acaba en el mar.

La extracción continuada de materia vegetal, lleva a que los recursos se agoten en pocos años, como bien han experimentado los ganaderos argentinos que alquilaron sus pastos para cultivar soja. Allan Savory ha demostrado repetidas veces, como gracias a las cabras y vacas en grandes manadas, es capaz de revertir el ciclo.

Tampoco ha sido un beneficio para la salud. Cuanto más se estudia el tema, más vamos entendiendo que los seres humanos estamos mucho mejor preparados para una alimentación principalmente carnívora que una vegetariana.

Numerosas enfermedades actuales, obesidad, diabetes, enfermedades autoinmunes, cáncer y todos los trastornos psicológicos se están tratando con dietas cetogénicas, principalmente basadas en grasas y proteínas animales.

El éxito ha hecho que los vegetarianos y los contables se hayan coaligado, ya que históricamente van de la manita, quizá porque el autismo esta relacionado con intolerancia al gluten.

Razonan esta buena gente que, aunque esa dieta pueda ser superior, es insostenible, cosa que debería mover a risa, si analizamos los desastres causados por la agricultura cerealista intensiva.

Quieren que comamos aun peor y nos muramos antes, ya que lo que les preocupa es alimentar a una hipotética población que no existe y evitar un «cambio climático» predicho usando los mismos sistemas de cálculo erróneo, tal y como comentaba en TONTERÍAS CLIMÁTICAS, con unos argumentos pueriles que no soportan un escrutinio mínimamente racional. Seguimos en manos de contables autistas incapaces de interactuar con el entorno y por tanto de comprenderlo.

La argumentación de los mal llamados «ecologistas», que nos pretenden endiñar una hamburguesa vegetal, están basados en unos estudios llevados a cabo por un sujeto que ya mencioné: David Pimentel. En ellos, como es natural, basándose en cálculos estadísticos, recomienda una dieta ovo láctea vegetariana, para disminuir el hambre en el mundo.

Curiosamente las partes del mundo con problemas de desnutrición son precisamente las que llevan esa dieta. Parte de sus cálculos son erróneos, como la cantidad de cereales que consumen las vacas, que es mucho menor como aclaraba con un estudio el ministerio de agricultura de EEUU.

La realidad es que ningún animal precisa cereales para alimentarse. Todos se alimentan de forma ventajosa con pasto, en el que pueden encontrar también insectos y frutos.

¿Es realmente insostenible una dieta de carne? Pues para eso tendríamos que comparar los mejores sistemas de producción en ambos casos. André Voisin, un bioquímico francés, sentó las bases que han servido para los sistemas de cría actuales en muchas partes de América. Tanto Allan Savory como otros interesantes productores de la llamada Permacultura como Joel Salatin, han demostrado que la producción ganadera puede ser mucho más alta de lo que tradicionalmente de ha venido dando como cierta.

Cuanto más imitamos la naturaleza, mejores rendimientos se obtienen. La increíble cantidad de rumiantes que poblaban la tierra nos da a entender que la tierra puede sostener, incluso en climas muy difíciles, como Laponia o Siberia, enormes cantidades de animales.

Peter Kropotkin llevó a cabo una expedición geográfica en Siberia, describía las interminables manadas de millones de animales que vivían en esa región.

En la permacultura actual, se están consiguiendo cargas animales de entre 3 y 9 animales por hectárea en lo que se llama pastoreo continuo. El rendimiento además va en incremento, al mejorar la calidad del suelo con el paso del tiempo. No precisan ni abonos, ni insecticidas.

Si transformamos esas cifras en comida podemos comparar que resultados esperar por hectárea.

Una hectárea de trigo puede producir entre 2 y 8 toneladas de trigo, que una vez transformadas en harina supondrán un 80%, o sea, entre 1,6 y 6,4 toneladas de alimento.

PAISAJE EMPOBRECIDO

Una explotación utilizando un sistema de pastoreo continuo con carga instantánea, puede producir entre 1 a 3 toneladas de carne por hectárea. No solo eso, permite además compaginarlo con otros animales de menor tamaño, que complementan y mejoran el rendimiento. Joel Salatin, por ejemplo combina el ganado con las gallinas, que pastorean con unos días de diferencia, distribuyendo mejor las deposiciones de los rumiantes y eliminando insectos dañinos.

En Galicia están consiguiendo excelentes resultados con 2.000 gallinas por hectárea en pastoreo. Eso supondría doblar el rendimiento de carne por hectárea.

JOEL SALATIN CON SUS GALLINAS

En otros lugares se combinan el cultivo de frutales, olivos o frutos secos, con animales como puedan ser cerdos, ocas, junto a ganado vacuno. Si esto no fuera poco. el pastoreo de animales se puede realizar en zonas montañosas, no aptas para el cultivo de vegetales.

Los animales eliminan la necesidad de insecticidas, herbicidas y abonos. Permiten además mantener un entorno más favorable a la fauna salvaje, ya que modifica mucho menos el terreno y pueden compartir los pastos.

Por otro lado, al ser un alimento más saciante y contener la mayoría de nutrientes, unas cantidades menores, pueden sustentar perfectamente a una persona de forma saludable. Para una dieta primordialmente carnívora podemos calcular requeriría unos 150kg por persona y año (actualmente en EEUU andan por los 80kg y en España 50Kg) . Cada hectárea por tanto podría suministrar alimento a unas 8 a 24 personas.

En el mundo se están cultivando hoy en día 170 millones de hectáreas de semillas modificadas genéticamente, que utilizan glifosatos, insecticidas y abonos químicos. El total de tierra cultivada es de 1.500 millones.

Para que nos hagamos una idea, solo con las hectáreas utilizadas en OGM se podría mantener a 1.300 y 4.000 millones de personas, el doble con crianza mixta. Con el total de tierras cultivadas hoy en día podríamos mantener entre 12 mil millones y 36 mil millones. Si las producciones combinasen varios tipos de animales, posiblemente se podría duplicar la producción.

Entonces. ¿Dónde está el problema? Pues en los contables autistas, a los que no deberíamos hacerles caso.

ALLAN SAVORY EN SU FAMOSA CHARLA DE TED

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