MONOPOLY PERVERSO

Imaginemos un país como una especie de Monopoly en la que se reparten 100€ de “cash” en forma de crédito a cuatro jugadores, con la obligación de devolver 110€ (10% de interés). Cada vez que pasamos por la casilla de salida, en lugar de darnos dinero, nos quitan 10€ de nuestro “cash” inicial. Empecemos a jugar.

Cuando hayamos cruzado diez veces por la casilla de salida, habremos volatilizado nuestro capital y aún le deberemos un último pago.

Si hemos tenido suerte, desplumando a los otros jugadores, podremos seguir jugando, pero los demás jugadores, no solo se habrán quedado sin dinero, antes de pasar por décima vez, también le deberán a la “banca” el resto del “cash” más los intereses.

NO TODOS SOBREVIVIRÁN

La “banca” puede prestar generosamente más dinero a los pobres desgraciados, en la misma cantidad y condiciones. Pero claro, la deuda aumenta y también lo que tienen que pagar cada vez que pasan por la taquilla de salida:

Lo pendiente del primer préstamo, más el segundo y los intereses de ambos.

Cada vez se arruinarán más rápido y deberán más, ya que nunca serán capaces de pagar los intereses.

La razón es que en la partida solo había 400€. Faltaban desde el principio los 40€ de intereses. Por lo tanto siempre se generará una deuda creciente por parte de algunos jugadores.

¿Que le pasa al jugador “ganador”? Pues como ya ha conseguido devolver el dinero y ha arramblado con el de los demás jugadores, está en una situación ventajosa para seguirlos desplumando, ya que es el propietario de todas las tierras y hoteles. Se ha producido una concentración de capital.

En el mundo real la situación es parecida. Hay dos instituciones que se la trae al pairo la riqueza real de un país. Al ministerio de hacienda y a los bancos.

Mientras que los intercambios en bienes, generan riqueza, produciendo camisetas o calzoncillos, los bancos y hacienda no se conforman con cobrar en camisetas o calzoncillos, por muy monos que sean. Exigen el pago en dinero.

El ingenio de sus habitantes o los recursos naturales, por grandes que sean, no pueden fabricar moneda de la nada. Solo los bancos pueden «fabricar» dinero y exigen que se les pague, con intereses…que no han fabricado.

Esta magnífica máquina de arruinar economías es lo que toda una serie de premios Nobel e instituciones han ayudado a montar, con nombres rimbombantes como Banco Central Europeo, Reserva Federal o Banco Mundial.

Al no haber suficiente masa monetaria para pagar todos los créditos con intereses, llegará un punto que se generarán un montón de impagos en los bancos, por las empresas y particulares que tengan peores resultados.

Al haber repartido unos beneficios ficticios, entre los accionistas, ya que pagan realmente sobre el capital, se encontrarán con un creciente agujero de liquidez, que tratarán de arreglar retrayendo los créditos.

Al retraer los créditos no solo perjudicarán a los deudores. También lo harán con empresas que funcionan perfectamente, pero que usan los créditos, para cubrir el desfase de caja entre la producción y el cobro de la mercancía, ya que pese a lo que cuenten, no hay suficiente liquidez, lo que llevará a acelerar el descalabro. Es un esquema Ponzi,

Los periodos de bonanza en los que fluyen los créditos y de escasez cuando no se pueden devolver.

Esto es lo que pasó en la reciente crisis, en el cual los bancos prestaron grandes cantidades de dinero, lo que activó la economía, pero tuvo efectos perniciosos, porque la mayoría de créditos eran de tipo hipotecario, a 20 años, con un tipo alto de interés, que suponía doblar el capital inicial.

Pero esa masa monetaria no existía. Por tanto la única manera de crearla era duplicando la masa monetaria con más créditos, lo que se llama una “pelota” financiera.

No solo eso. Canalizaron sus créditos hacia el sector inmobiliario, ya que así contaban con una garantía “sólida”, e hicieron brincar los precios de las casas que subieron como la espuma.

Todo el sector especulativo se tiró de cabeza a este jolgorio, buscando los beneficios, ya no de las casas, si no de sus hipotecas, que se vendían en paquetes al mejor postor.

Esa subida sirvió para que las mismas casas fuesen utilizadas como avales, con créditos cada vez mayores, en una espiral creciente. Las compraventas al estar gravadas con fuertes impuestos y gastos, hacían que los precios de compraventa subieran aún más, para compensar esas cargas.

Al entrar el sector especulativo, cayeron en el mismo problema que en los diferentes descalabros bursátiles. La rentabilidad real de las empresas no importaba, solo servían para venderse acciones unos a otros. El problema es que eso no se podía parar.

Si los bancos y los políticos hubiesen sido honestos o inteligentes y contado con las reservas que se suponía debían tener, podrían haber suspendido el pago de las hipotecas por un año y hubiesen podido salvar la economía, «congelando» los pagos, mientras inyectaban más dinero en el sistema.

Pero los bancos no podían esperar ya que habían vaciado sus reservas en forma de préstamos y repartos de «beneficios», que en realidad eran sobre el capital prestado

Aparte tampoco les preocupaba mucho. Era el estado que tenía que arreglar el desaguisado. Ni el BANCO CENTRAL EUROPEO, ni el banco mundial movió un dedo (prestó dinero al 4%), cuando justamente se habían creado para eso.

Por otro lado, el dinero necesario para reflotar el sistema se podía haber sacado de la chistera, a coste 0.

¿Por qué no se hizo? ¿Por que se tuvo que pagar el fallo bancario con impuestos, paro, desahucios y suicidios?

Quizá porque todo eso beneficiaba a los que habían acumulado el capital, que podían comprar todos los «hoteles» y «casitas» del tablero a precio de risa.

El sistema ha fallado, repetidas veces y nadie se plantea arreglarlo ni analizar los fallos conceptuales, que hay detrás de todos esos nefastos economistas.

En el juego del MONOPOLY, el que gana, realmente pierde, porque se queda él sólo en la partida, tras arruinar a los competidores y no puede seguir jugando.

Pero siempre se puede empeorar todo, si además de pagar al banco cuando pasas por la casilla de salida, le das también parte del dinero al estado.

Los estados tienen por un lado una monstruosa deuda pública, que solo pueden pagar con impuestos draconianos. Por otro lado, no saben como van a pagar el creciente número de pensiones, parados y funcionarios.

PALANCA FISCAL

Un estado puede mantener un presupuesto alto y unos impuestos bajos, si procura que se genere mucha riqueza per cápita. (PIB/Población) Por ejemplo Irlanda tiene más del doble que España, gracias a tener unos impuestos muy bajos (10% en empresas). Fenómeno conocido como el «milagro irlandés», ya que en los 90’s era una de las economías más pobres de Europa.

Obviamente los países con las mejores relaciones entre volumen de negocio, son «paraísos fiscales». Una cosa curiosa es que no existían antes de 1.930.

Empezaron siendo zonas donde ciertos productos estaban libres de impuestos. Normalmente el tabaco. Eran simples contrabandistas como Andorra o Gibraltar.

Suiza, para evitar el colapso financiero del «Crac del 29» estableció el «secreto bancario», que permitía esconder dinero de dudosa procedencia.

Pero el auge no empieza hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los gobiernos pretenden utilizar los impuestos como un medio para repartir la riqueza, interpretando erróneamente las ideas Keynesianas.

En Europa y en menos medida en EEUU, se abrió la veda a una presión fiscal desmedida. Pero resulta ser un enorme fracaso a efectos de repartir riqueza, aumentando la presión sobre los eslabones más débiles. Esto se ha visto agravado por un «talibanismo» fiscal creciente.

El problema no fueron los «Paraísos Fiscales», si no transformar al resto en «Infiernos Fiscales». Antes todos éramos paraísos fiscales.

De una presión fiscal inferior al 20% hemos pasado a un 60-70% en la mayoría de los países, escondida bajo la alfombra gracias al reparto desigual de las cargas.

La concentración de capitales y negocios, empujada desde los propios estados, mediante fusiones y compras, ha disminuido la libre competencia y también la recaudación de impuestos, ya que las grandes empresas pueden recurrir a una mejor ingeniería fiscal, que Manolito, el hijo del dueño del colmado.

Eso lleva a que cada vez más, la carga fiscal esté recayendo en los trabajadores y autónomos, que no se pueden escapar.

En España un mileurista soporta un 60-75% de presión fiscal. Porque pese a las tonterías que nos cuentan, es el único que no puede repercutir los impuestos sobre otros. La SS que paga el empresario, así como el IVA, o los impuestos especiales, los traslada sobre el precio del producto, ya que de lo contrario se arruina.

El mileurista, que no gana lo suficiente para ahorrar, es un «pagador nato». Esta pagando la SS (30-50%), que deja de percibir como sueldo, más 24% IRPF, más todos los IVAS 10-20% y los impuestos especiales de alcohol, cuando sale a tomar algo o se compra una botellita, la gasolina y electricidad, tanto propios como diferidos.

Por comparar, una cadena como GOOGLE, IKEA, STARBUCKS o AMAZON cuyas centrales están en Delaware (USA), Irlanda, Holanda o Luxemburgo, paga un 30% y ya puede llevarse los beneficios a sus sedes, que casualmente están en paraísos fiscales.

Si eres una empresa petrolera puedes canalizar el dinero en los países productores, hinchando los «pagos», aprovechando que también son paraísos fiscales.

O si los propietarios de la empresa, son chinos, pueden bombear los beneficios a Hong Kong o Macao.

Pero obviamente, como todos son gente especialmente honesta, no hacen esas cosas.

Si te tomas un café en Starbucks estás enviando los beneficios a un paraíso fiscal en EEUU (Delaware), en lugar de a Paco, el dueño del bar de la esquina. Dinero que no volverán aquí, a no ser que a su socio Blackrock, le de por comprar el bar de Paco o el colmado de Manolito, que ha quebrado bajo la presión fiscal.

Lo peor de la demente presión fiscal, es que impide aumentar los sueldos. Si por ejemplo se subiesen los ingresos 100€, los empresarios aumentarían proporcionalmente los precios (no les queda otra), y con el multiplicador de la palanca fiscal, los transformaría en 160€, que caerían sobre el mileurista, tanto de forma directa, como a través de la cesta de la compra. Acabaría perdiendo un 60€ de poder adquisitivo, además de generar inflación. Genial ¿No?

EL ALMA DEL DIABLO

Lo malo es que hemos vendido el alma al diablo, ya que el sistema bancario tiene vida propia, al margen de los ciudadanos. Segun consta en la ley relativa al Banco de España, es un ente independiente e intocable.

«De acuerdo con lo previsto en el artículo 7 de la citada Ley de Autonomía, en el ejercicio de las funciones en las que el Banco de España participa como integrante del SEBC, ni el Gobierno, ni ningún otro órgano nacional o comunitario podrá dar instrucciones al Banco de España ni este podrá recabarlas o aceptarlas. Este artículo recoge el contenido del artículo 108 de Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea».

El MONOPOLY bancario ha creado una enorme cantidad de «dinero» ya que debido a la reserva fraccionaria, que les permite a los bancos, sacar de la chistera un dinero que no tienen, (con tal de que mantengan un 1% en el Banco Central,) ha obligado al estado a emitir dinero para tapar el agujero contable, producido por el continuo endeudamiento.

En 1960 EEUU era la economía más fuerte del mundo, tenia un PIB de $542.400 millones y una masa monetaria de $326.200 millones. La cantidad total de dinero no llegaba a un 60% del PIB. Hoy es un 111%.

Para encontrar economías con una relación a la media mundial o de EEUU de 1960, nos encontramos economías como Georgia, Serbia o Venezuela.

Si esas economías están en la ruina, significa que no hay relación entre el capital y el PIB.

En los años 60 la masa monetaria Mundial solo representaba un 50% del PIB, y cubría el circulante, los ahorros y el capital. Ahora es un 144% del PIB, y el dinero escasea.

Curiosamente los economistas acusan a los gobiernos de «imprimir» demasiado dinero, cuando son los bancos que han forzado a hacerlo.

Antes hemos visto como el dinero «liquido» cambia de manos unas 7 veces, el doble que en los años 60, pero si incluimos los depósitos (el capital), pasa al revés.

¿COLAS DE HAMBRE MIENTRAS «FLOTAMOS» EN DINERO?

En los últimos años se han encontrado con la paradoja de que pese a ofrecer el dinero con interés 0, no cambia de mano. No se tramitan créditos. La razón es que las garantías que solicitan son imposibles de cumplir por una gran parte de la población, en situación de pobreza absoluta.

Lo peor es que los bancos centrales sacan la conclusión de que hay un exceso de dinero, mientras la gente hace cola para conseguir alimentos.

Teniendo en cuenta que hay inflación, es incomprensible que no esté todo el capital en circulación. ¿Donde está ese enorme capital? Pues acumulado principalmente es paraísos fiscales una buena parte y en China:

China acumula un circulante de unos 26 billones, el doble de su PIB mas otros 10 según el FMI en paraísos fiscales suponen 36 billones, casi la mitad del PIB mundial.

Pero sigue faltando un 40% más que está congelado en las economías de cada país, sin circular y a rendimiento 0. ¿Donde está? Pues en las cuentas, depreciándose.

Los bancos ya no quieren más dinero. Nadan en liquidez y prestan poco dinero a intereses bajos, por lo que ganan cada vez menos. Además están obligados a aumentar sus reservas en proporción a su masa dineraria., cosa que tampoco les hace ilusión.

Los bancos recomiendan a sus clientes invertir el dinero en las «reverse repo«, una especie de nevera donde guardar la pasta a 0 interés.

El endeudamiento mundial ha ido parejo a la emisión de capital pero sigue siendo un parche, ya que solo cubre la mitad de la deuda. Ambos totalmente desconectados de la capacidad de negocio real (PIB).

Ahora los gobiernos están hablando de crear una «renta básica», que nadie sabe de donde la piensan sacar. Uno de los problemas que tiene el estado es que no pueden emitir dinero, solo deuda y la deuda se tiene que devolver con intereses.

Por otro lado, los bancos pueden emitir préstamos, pero se tienen que devolver, aunque sea a interés bajo y los intereses acumulados siguen estando sueltos por ahí. Aparte de ser ruinoso para los ahorradores y pensionistas, tener intereses tan bajos.

El desaguisado monetario es de tales proporciones, que todos temen que si la monstruosa cantidad de dinero acumulada saliese de las cuentas, las monedas se hundirían.

El capital, como tito Bill, está posicionándose, en negocios del sector primario: Alimentación y energía, ya que el dinero se está transformando en algo muy volátil.

Están muy ilusionados con el Gran Reseteo, para transformar el dinero en un sistema de crédito, sujeto al comportamiento de los ciudadanos, para adiestrarlos como a los perros de Pavlov al estilo de China y así echar tierra sobre el desastre que han provocado.

Por eso les urge transformar el sistema económico, limitando el gasto mediante unas tarjetas «carbono» y otras sandeces para mantener el capital quietecito. Pero para lograr eso tienen que arruinarnos, cosa que están haciendo muy bien.

Frente al desaguisado económico globalista, las economías nacionales tienen pocas salidas.

Con una creciente población de jubilados, que conllevan más pensiones y gastos médicos, una creciente presión fiscal que ahoga la economía y un futuro de crecimiento negativo del PIB, gracias a las tonterías generadas por la histeria del cambio climático, acompañada de unas balanzas de pago negativas, que nos «chupan» el capital y un sistema bancario que ha decidido echar el cierre e irse de vacaciones a las Bermudas.

Pero quizá hay una solución, creando un nuevo MONOPOLY. Trataré de resolver el problema en mi próximo post: REINVENTANDO LA «PELA» CUARTA PARTE.

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